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El croquis urbano ó exterior, posee una
cualidad por demás significativa: una vez que se ha realizado,
se ha logrado atrapar la infinitud del mundo sobre un simple
papel. Esto es a partir de la experiencia que resulta el
enfrentarse una y otra vez, al croquizado de un espacio
exterior: la primera impresión es de desconcierto, todas las
previsiones que se puedan ó que se quieran tomar son pocas, ya
que el espectro visual es tan amplio para el ser humano, que
se torna inabarcable provocando la inacción de no saber por
donde empezar a dibujar. Esto es completamente normal y
entendible, aún para el más habilidoso.
Pensemos lo siguiente: ¿Cuántas veces nos hemos detenido a
analizar si cuando dibujamos, lo que hacemos no es más que
representar la imagen predeterminada y subjetiva que subsiste
en nuestra mente, por cuestiones culturales claro, antes que
expresar realmente la realidad de un objeto, un edificio ó un
lugar que tengamos delante de nuestros ojos?
Existe una gran dificultad en el dibujo de croquis urbanos: es
la de dibujar los edificios y elementos cómo los “piensa” el
dibujante y no cómo “realmente los ve “. Hay conceptos que
deben ser expuestos decididamente: las palabras mirar,
observar, percibir, significan en mayor ó menor medida lo
mismo. Si solo nos preguntáramos, en ese instante, como es en
verdad lo que se quiere dibujar, como son sus proporciones,
que características sobresalen, la tarea de representación
mediante el dibujo se simplificaría: el “mirar” no implica el
“saber ver”, aprender a mirar es el desafío, lograr comprender
para luego representar, para poder transmitirlo en toda su
esencia.
Este es el origen del croquis urbano, como instrumento pleno
de expresión, como modelo de lo que nos rodea e influye, como
canal de transmisión puro y abierto hacia ese alguien, que
puede estar representado por un cliente, un profesor ó un
colega.
Las prerrogativas iniciales a las cuales se deben recurrir,
pueden comprenderse dentro de una situación de
predisponibilidad total por parte del dibujante: quien se
dispone a dibujar lo hará de acuerdo a un programa
preestablecido, seleccionando los “datos” que le llegarán a
través de su visión y que necesitará imperiosamente volcar en
su dibujo de acuerdo a la utilidad del mismo.
El dibujante debe poder apoyarse en un método de observación
para luego realizar un volcamiento al papel y limitarse al
descubrimiento visual de cómo se ven las formas desde un punto
de vista elegido y favorable.
Si los atributos a transmitir son varios, deberá ordenar su
mirada para incorporarlos secuencialmente. Definido el
programa, tendrá que definir luego que tipo de croquis urbano
realizará: croquis urbano de línea, ó croquis urbano de
mancha. La decisión será definitoria para el camino a seguir.
No se sabe dibujar, por no observar: se mira, pero no se ve;
el mal dibujante sufre, por la falta de comprensión del objeto
a representar. En el proceso correcto el dibujante mira y ve
las distintas variables del objeto a dibujar, realiza un
proceso de abstracción y tamiza, con su propia expresión los
rasgos sobresalientes de la composición.
Viendo lo que nos rodea, lo filtramos a través de nuestros
ojos, lo manipulamos a partir de nuestra personalidad, lo
representamos con nuestra mano y lo interpretamos según
nuestras impresiones, sensaciones e intuiciones.
El dibujante entonces debe estar atento a la percepción, y
utilizar cierta técnica de selección y de manipulación de los
estímulos externos, intentando releer una y otra vez el signo
de lo que esta dibujando sobre el papel, aunque se base en
información imprecisa y hasta a veces confusa. El croquis
urbano es una habilidad fundamental para el análisis del
contexto existente, y luego para la concepción y comunicación
de uno nuevo.
La arquitectura, lo mismo que el arte, es un lenguaje que no
tiene traducción directa en ningún idioma. No obstante tampoco
nadie traduce música ni pintura. Por eso no hay mejor medio y
garantía para esta comunicación que los croquis urbanos: el
desafío es singular, en el momento de hablar, se deben
transmitir ideas sobre los espacios, construcciones y lugares,
sobre la calidad de los materiales, sobre su significación y
simbolismo, es entonces cuando el dibujo a mano alzada se
erige como conocimiento prioritario y una ventaja sobre los
demás, que no se puede obviar. Al dibujar se vuelcan datos
recurrentes e inclinados hacia lo que uno quiere comunicar con
su representación, es decir que se re-crea algo, aún con las
dificultades propias del caso.
El croquis urbano no consiste solo en el trazo: es expresión,
es la forma interna particular de cada dibujante, desplegada
sobre la hoja
Objetivos del Curso:
Los objetivos del curso se verifican en una importante
capacitación para aprender a expresar mediante croquis urbanos
sensibles a mano alzada, los distintos recorridos que nos
ofrece la ciudad, a través del lápiz y el papel, representando
en rápidos bocetos elementos tales como: edificios
emblemáticos, paseos, monumentos, calles, parques, jardines y
plazas, etc.
El curso se propone generar en el alumno, un descubrimiento
del dibujo como reflejo de la realidad, a partir de la
práctica y la observación como herramienta base del
aprendizaje, dotándolo de distintas técnicas de composición y
expresión.
Asimismo este curso-taller tiene por objeto estimular la
concepción del dibujo a mano alzada como herramienta esencial
en el momento de expresar en forma fehaciente un espacio
exterior; entender funcionamientos básicos de composición de
bocetado de edificios y/o objetos existentes y desarrollar la
capacidad de observación y toma de conciencia sobre el punto
de vista desde el cual nos acercamos a lo real.
Metodología de Trabajo:
El alumno comenzará por descubrir y desentrañar cual es la
esencia que conforma y rodea una situación urbana en
particular, un poderoso ejercicio que, bien empleado,
constituirá al esclarecimiento de aspectos básicos del croquis
urbano.
Será importante entender el concepto de descubrir, en todo lo
que se dibuje, las relaciones de las partes entre sí, y de las
partes con respecto al todo; es decir proporcionar y
dimensionar será básico y fundamental, solo así se logrará el
conocimiento razonado y analítico de la escena a representar
mediante el croquis urbano.
El croquis es un lenguaje, una herramienta de comunicación
visual, por lo tanto el alumno debe poder alcanzar un nivel de
expresión tal que todo aquello que el dibuje pueda ser leído
por otros fácilmente.
Se utilizará una formula muy sencilla que se compondrá del
“analizar” + el “saber ver” + el “tomar conciencia” + el
“tomar decisiones” + la “elección de herramientas”.
Asimismo se trabajará sobre el “dibujo perceptivo” (lo que se
ve), estando seguros de que lo que dibujamos es como lo vemos.
Percibir es comprender, descubrir, adivinar, sentir, ver,
notar, distinguir; donde lo racional y lo subjetivo
interaccionan entre sí.
Implementación:
El curso se desarrollará en clases teórico-prácticas, con una
duración de 8 encuentros (2 meses) de 2 horas cada uno, una
vez por semana en los cuales se explicitarán los contenidos
teóricos así como los prácticos
El curso consta de visitas con el docente a lugares
significativos de la ciudad de Buenos Aires, tales como Puerto
Madero, el Cabildo de Bs. As., La Boca, San Telmo, Belgrano,
Plaza de Mayo, etc. A partir del reconocimiento del lugar
visitado, se ejecutará allí mismo, uno ó más croquis urbanos.
Podrán participar del mismo: estudiantes de arquitectura y
diseño, diseñadores de interior, decoradores, arquitectos,
paisajistas, diseñadores de muebles, ingenieros civiles,
maestros mayores de obra, y cualquier persona interesada en el
dibujo y croquizado de espacios exteriores.
NO HACEN FALTA CONOCIMIENTOS PREVIOS SOBRE EL TEMA, PARA
PARTICIPAR DEL CURSO.
Certificados de Acreditación y Material de Estudio:
Todos los participantes obtendrán un Certificado que
acreditará su asistencia a la finalización del curso. Asimismo
estarán disponibles para el alumno, diversos tipos de
materiales de estudio durante la cursada.
A las personas que hayan superado el curso les será entregado
un Certificado de Acreditación de Asistencia emitido por
CENTRO FD- Capacitación y Formación Profesional
Salida Laboral:
El curso contempla para la persona que lo realiza, una
interesante capacitación en todo lo referente al croquis como
herramienta de apoyo en el proyecto, para ser desarrollado en
cualquier estudio de arquitectura, decoración y/o diseño.
Asimismo el alumno podrá optar por ofrecer sus servicios de
dibujante free-lance, actividad muy requerida hoy día, con lo
cual se estimula al alumno a proponer su propio emprendimiento
laboral a partir del dibujo de croquis urbanos, desde una
inserción empresarial adecuada en mercados nacionales e
internacionales.
De esta manera el curso se visualiza como una posible salida
laboral estimulando el interés y la capacidad para encarar
actividades laborales desde la temática del diseño y la
arquitectura
Temario General:
-Método Perceptivo para la construcción de Croquis Urbanos
-El croquis como transcripción de modelos de lo real.
-Trabajos con la Perspectiva Cónica: 1, 2 y 3 puntos de fuga.
Elecciones correctas
-Desarrollo del Croquis Urbano: el observador y la imagen
real. Técnicas para aprender a mirar
-Composición de una Imagen bien compensada en el Plano: escala
y proporción
-Elección de un Formato: relación contenido/continente.
Distintos soportes
-Líneas de Fuerza: la esencia primera del croquis
-Croquis de Línea vs. Croquis de Mancha: relaciones que los
determinan
-La Geometría en la Escena: el encaje visual, relaciones entre
las partes
-El Ritmo y la Armonía: Nociones de ritmo, combinaciones y
actitud del dibujo
-Grafismos: técnicas usuales de representación. Imitación de
materiales en el croquis
-La Textura: su influencia, distintos tipos y clasificaciones
-Claroscuro: recursos para la aplicación de sombras
-El Color: acento de color en la composición. Estudio del
color en el croquis, técnicas más recomendables
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